Cuando la mente está ya demasiado cansada para seguir percibiendo aquel diluvio de pensamientos racionales y decide sumirse en la calma de la oscuridad, es entonces el momento en el que el cuerpo adquiere vida realmente. El estado de ausencia completa es equivalente a una conciencia exterior perfecta y sorprendente.
La primera señal es el movimiento de un corazón rítmico: aquel golpeteo que cosquillea en el pecho y reproduce las vibraciones a través de cada una de las fibras pertenecientes al tejido de una vida concreta. Es energía pura y veloz, cargada y necesaria. Entonces la sensación evoluciona y deja pequeñas partículas eléctricas por donde quiera que pasa. Cualquier cambio en el ambiente es percibido con una intensidad exponencial y llena aquellos espacios, antes vacíos, con texturas inquietantes y abrumadoras.
La segunda fase le agrega emociones y sentimientos al nuevo mundo que se ha creado. Puede ser sutil y transportar a una dimensión ajena donde las notas se vuelven un tacto suave y aterciopelado en la yema de los dedos. Se transforma para incrementar el espacio interior y así clarificar esa sensación de frescura y libertad. Sin embargo puede convertir toda esa tranquilidad en un torbellino de fuego que incita a quemar cada partícula de oxígeno adquirida hasta que las llamas se extingan sin nada más que arrasar.
La tercera percepción es capaz de volcar una apreciación completamente. Tanto puede ser la dulzura de su ser, que el rostro se relaja completamente hasta que la existencia entera adquiere un estado borroso y sin gravedad alguna, como también puede encender cada una de las células para así tener la fuerza de alcanzar tanto de aquella droga como sea posible. No es suficiente con recibir una lejana oleada, es necesario adentrarse en la marea para que la fuerza domine completamente los músculos.
El cuarto designio es aquel propio que da conciencia existencial. Es ese que produce una sensación de movimiento y capacidad inexistente y que alienta a expresar una verdad inalterable e inevitable. Nadie es capaz de interponerse cuando la energía fluye canalizada y directa. Es un torbellino invisible, pero con la fuerza y la intensidad para atravesar la roca más dura, para ahogar el incendio más amenazador. Nadie puede evitar estremecerse ante el aullido del lobo en la profundidad de los bosques.
La quinta realidad es la ilusión pura y aun así se presenta como un mundo concreto y factible, completamente verosímil. Los colores se mezclan en huracanes indestructibles y multifacéticos, mientras las formas se destrozan y tuercen hasta crear asimetrías perfectas y matizadas. Las distancias adquieren un significado filosófico que únicamente es analizado por el interés y la curiosidad inalcanzables. El embelesamiento vuelve al ser más inflexible una presa de la belleza y la creatividad.
Finalmente la sexta verdad es la que despierta a la mente del letargo. Aquellos cinco detalles independientes se vuelven una sola conciencia absoluta que guía a través de la red de pensamientos entretejidos y se encarga de disolver cualquier preocupación que aceche el raciocinio. La intriga de la existencia adquiere nuevos interrogantes que se unen para formar preguntas elevadas basadas en los principios de cada sensación.
Así despierta el humano para percibir la naturaleza del mundo desde las miles de perspectivas que tiene el círculo, para contemplar su realidad desde cada ángulo posible y saciar su necesidad física que complementa aquella psicológica.
Ale
4 comentarios:
Jejejeje Que cool foto le puso Lau! =D
Ahhh... Y me tiene que enseñar a usarlo y a ayudarme tambien para rescatar el mio XD
Jajajajaja como rescatar! en algun momento lo utilizo? claro! hmmmm apenas tenga tiempito nos vamos a su casa jajaja y asi ud escribe yo fotografio :P
Por cierto, ya me han dicho maravillas ^^jaja Eso monga!!
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